Me lo preguntaron hace unos días y como siempre, las preguntas sencillas nos llevan a lugares complejos.
Me he hecho esta misma pregunta a mí misma muchísimo en los últimos tiempos en el intento de reconocer a la sobreviviente, identificar cual es el nuevo punto de partida, visualizar lo que viene en adelante y en la resolución de la duda: ¿es aquí dónde quiero estar?
Hace nada despedí a otro amigo con gran tristeza. Hoy estás, mañana no más.
Dónde estés en ese momento no cambia las cosas, pero sí donde has estado y el recorrido hecho.
Nunca tuve nortes claros ni brújulas mágicas, sólo la intuición del movimiento y la certeza de saber construir camino para que otros puedan seguir. Perderme yo primero, trazando loxodromias para ir haciendo mapas. Cuando Mercator acuñó Atlas, seguramente no pensaba en los de este tipo, pero podemos decir que su proyección tiene aún más sentido. A veces nos convencemos de que Groenlandia es más grande que África, o ¿no?
Aún no sé dónde estoy. Pero soy. Pronto saldremos del modo «recalculando».
Necesito un maps menos geográfico y más holístico.
O la bola de cristal 😉


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