Pensaba en el post cumpleañero y decidí que debía celebrar el birthmonth en lugar del birthday. Para qué limitarnos. Suficientes fronteras y regulaciones hay en la vida. Para qué ser exactos si vivimos al ritmo de los “estimados”, “aproximados”, “cercanos a”, “apenas sobre”. Claro, el banco y hacienda sí que calculan 16 decimales de Pi, ¿verdad?
Así es que como viene el carnaval, vamos a ser un poco tontos, un poco foolish y alargar las celebraciones en el mes más corto. Pensando en disfrazarme de pan porque soy celiaca y nada mejor que reírnos un poco de esto para llevar el duelo de una de las “piezas” de mi vida. Recordando las fiestas de disfraces que armaba mi madre cuando yo era niña. Verano en mi tierra, 30 grados y mi primo disfrazado de oveja. (Supongo que fue la oveja del Belén en la escuela y había que amortizar el disfraz)
El día del amor era el cumpleaños de mi Valentín, mi papi. Como no celebrar por él y la vida que supo disfrutar. De igual manera, celebro la poesía, el arte y el abrazo de mi compañero de camino de árboles de hojas de otoño. Ambos, parte vital de mi febrero y mi vida entera.
Regalos: lindas y divertidas fotos y notas de los años (todavía no muchos) previos y que me transportan a un lugar en el que hoy, con nostalgia, no estoy más. Y he de dejar ir ese tiempo y crear el nuevo tiempo, con un yo que mira distinto y vive distinto.
Y por supuesto, mi comida peruana favorita: Carapulcra con sopa seca y su pancetita. Mimos de mi hermana que me llenan la pancita y el corazón.
Feliz febrero a todos e invitados están a celebrar el cielo azul, las dos lunas y que paró por fin esta lluvia.

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